
Quiero hacer con mi vida una oración,
agradecer tus gracias y tus dones,
pedirte, mi Señor, que me perdones,
y poner a tus pies mi corazón.
Yo quiero compartir tu redención,
basar en tu verdad mis ilusiones,
servirte diligente en tus misiones
y, al final, merecer tu bendición.
Eres mi amor, mi amigo, mi cobijo.
Como al ladrón, que tu bondad bendijo,
condúceme hasta el Reino de tu Padre.
Oye el ruego que humilde te dirijo,
dile a María: Ahí tienes a tu hijo.
Y dime: hijo, ahí tienes a tu Madre.











Comentarios recientes
hace 1 día
hace 4 días
hace 6 días
hace una semana
hace una semana
hace una semana